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El clon de Wukong en PS5 desata comparaciones

07/10/2025 A.J
El clon de Wukong en PS5 desata comparaciones

Un nuevo juego de acción para PS5 ha levantado polvareda al presentar un planteamiento, estética y ritmo de combate que recuerdan de forma descarada a A Black Myth: Wukong. La conversación se ha encendido en las últimas horas porque el parecido va más allá de la inspiración superficial: desde la silueta del héroe, las animaciones de bastón y las esquivas con invulnerabilidad, hasta el montaje de jefes con enormes barras de vida y cinemáticas que enlazan directamente con fases de combate. Importa ahora porque Wukong, ya consolidado como fenómeno, se ha convertido en vara de medir del action-RPG oriental, y cualquier contendiente que intente ocupar su sombra tiene que justificar su identidad propia.

Qué ofrece y dónde están las similitudes

Lo que se ha podido ver del proyecto en PS5 apuesta por el combate técnico, con ventanas de parry muy marcadas, cadenas de golpes ligeros y pesados, y un control de espacio que premia la paciencia. La cámara cercana al hombro, las partículas doradas al impactar y los efectos de postprocesado en los contraluces refuerzan esa sensación de déjà vu. También se aprecia un énfasis en enemigos de talla imponente, con patrones telegráficos que castigan la codicia, y un subtexto mítico que mezcla leyenda y fatalismo en entornos boscosos, templos derruidos y desfiladeros brumosos.

La interfaz, minimalista, prioriza el foco en el boss: barra superior, indicadores discretos de consumibles y un medidor de especial que se activa al encadenar golpes sin recibir daño. Incluso la cadencia de golpes con bastón —con un arranque de alcance corto que se estira en el tercer impacto— parece calcada. No hablamos de un “parecido razonable”; la sensación es de réplica directa del lenguaje audiovisual y del tempo de combate.

¿Inspiración o clon descarado?

El videojuego vive de iterar sobre ideas previas. La línea que separa homenaje y copia suele definirse por la suma de riesgos propios: mecánicas singulares, identidad artística, mundo y tono. Aquí, la discusión estalla porque los pilares visibles —armas, animación base, puesta en escena de jefes y estructura del HUD— convergen demasiado. El listón de Wukong ha fijado un estándar de espectacularidad y precisión técnica; replicarlo sin aportar un ángulo nuevo es una apuesta arriesgada en términos de reputación, aunque a corto plazo genere curiosidad.

Y no es solo una cuestión estética. La lectura de frames, las ventanas de parry y el ritmo de estamina sugieren un calco de sensaciones táctiles que, en un hack and slash o un soulslike, constituyen el corazón del diseño. Si el juego aspira a abrirse hueco, necesitará una mecánica matriz que no exista en su referente: metamorfosis que alteren el moveset, un sistema de sinergias con aliados, o una estructura de niveles que rompa el patrón de jefe–pasillo–jefe.

Lo que podría diferenciarlo

Más allá del parecido, hay indicios de decisiones que podrían virar la experiencia:

  • Rituales de combate: se intuyen invocaciones o sellos previos a cada enfrentamiento que podrían modificar reglas del encuentro (gravedad, resistencia a estados, límites de curación).
  • Progresión dual: dos árboles de habilidades, uno para la forma base y otro para una faceta “espiritual”, con sinergias que desbloquean finishers contextuales.
  • Exploración con backtracking: puertas selladas y atajos sugieren una malla más interconectada que el corredor clásico, con recompensas que exigen regresar con herramientas específicas.

Si estas ideas ganan peso, el juego puede pasar de “clon” a alternativa válida, manteniendo el sabor de combate contundente pero encontrando su voz.

Por qué esto importa en el panorama actual

El éxito de Wukong ha abierto un carril comercial para action-RPG de estética mitológica asiática con gran músculo técnico. Ver aparecer competidores tan cercanos en forma obliga a reflexionar sobre la homogenización: cuando la inspiración se concentra en un único superéxito, el riesgo es que el mercado se sature de ofertas indistinguibles. Para los jugadores, la buena noticia es que la competencia suele traducirse en optimización, modos extra y mejor soporte postlanzamiento. Para los estudios, la mala es que el coste de destacar crece, y la penalización por no aportar novedades reales se vuelve inmediata en la conversación pública.

Señales a vigilar en las próximas semanas

  • Identidad estética: si las próximas muestras enseñan biomas y enemigos con siluetas propias —no solo ogros y espíritus felinos—, habrá intención de diferenciarse.
  • Profundidad de builds: variedad real en armas y estilos, o si todo gravita en torno al bastón con ligeras variaciones.
  • Estabilidad y rendimiento: uno de los puntos fuertes de su referente fue la solidez técnica; si este proyecto tropieza aquí, el parecido se volverá en su contra.
  • Diseño de jefes: mecánicas exclusivas por encuentro (fases reactivas, terreno destructible, estados encadenados) que eviten el déjà vu.

Expectativas realistas

La comparación directa es inevitable y, por ahora, poco favorable. Aun así, incluso los proyectos que nacen a la sombra de un referente pueden crecer si encuentran una mecánica que lo articule todo: un sistema de poses que altere la lectura de frames, una economía de riesgo–recompensa más agresiva, o una exploración con capas metroidvania de verdad —no solo llaves y puertas—. Si el estudio confirma esas líneas con demostraciones jugables sólidas, podría reconducir la narrativa de “clon” a “contendiente”.

Qué puede aprender de Wukong sin copiarlo

  • Claridad en la telemetría: animaciones legibles, sonido que marque impactos y ventanas de parry honestas.
  • Economía visual: efectos vistosos, sí, pero siempre al servicio de la lectura del combate.
  • Ritmo de aventura: alternar tensión de jefes con momentos de respiro, exploración y microhistorias ambientales.

Si el juego interioriza esas lecciones y suma una idea-pivote propia, el parecido dejará de ser su carta de presentación.

El veredicto provisional

Hoy por hoy, el nuevo juego para PS5 se percibe como un imitador demasiado apegado a A Black Myth: Wukong. La conversación no es casual: los paralelismos son evidentes en combate, puesta en escena y tono. Sin embargo, aún está a tiempo de virar el relato con un par de decisiones de diseño valientes y una comunicación que enseñe sistemas en profundidad, no solo clips espectaculares. Si quiere competir en el mismo ring, necesita algo más que un bastón bien animado: debe encontrar su golpe firma.

Última actualización: 07 October 2025
Artículo escrito por A.J